COPALERAS SAHUMADORES

Sahumar, una práctica ancestral.
 

 El sahumado es básicamente prender fuego diversas materias y generar humo sobre una persona o un espacio.

Este humo, dependiendo de la materia que lo genere, tiene diversas propiedades, pero la acción fundamental es la de “Purificar”.

 

 Desde las épocas antiguas hasta la actualidad, diversas culturas y religiones, utilizan esta práctica tanto en ceremonias como en sus hogares, para mantener los espacios y las personas limpias de energías densas.

 
  Los pensamientos negativos, crean energías “pesadas” que quedan “pegadas” a nuestro campo energético. Las emociones de baja frecuencia (el miedo, la ira, la envidia, la tristeza, la intolerancia, etc.) Son emociones que influyen energéticamente en nuestro campo, siendo un disparador para crear las “enfermedades”.

 Una persona equilibrada mentalmente, emocionalmente y espiritualmente, ve la realidad desde una perspectiva diferente. Su cuerpo físico está equilibrado, sus órganos trabajan “felices”, ya que no hay nada externo que lo “ataque”, todo es perfecto como es. Pero cuando “la emocionalidad nos atrapa”, tanto nuestra, como la de los demás, o cuando nos conectamos con la densidad de ciertos espacios; sentimos que nuestro cuerpo físico nos habla, nos pide que le prestemos atención. Nos duele la cabeza, sentimos sueño, no podemos fijar la atención, no podemos pensar con claridad, sentimos que nos están empujando hacia abajo, como si lleváramos una gran carga en la espalda.

 

Estos síntomas nos hablan que estamos “cargados” de energías densas.

 

Se habla del sahumado como un ritual medicinal, porque podemos limpiar estas energías, para que todos nuestros cuerpos entren en equilibrio.

 Un ritual es una forma simbólica de crear una realidad.

 En un ritual de sahumado se le habla al fuego, se le pide que transmute cualquier energía que nos este dañando, se entra en profunda conexión con nuestro ser superior a través del humo. Este humo que se eleva y se desvanece ante nuestros ojos, le pedimos que se lleve toda esa carga y nos purifique.

En la Antigüedad el fuego era el que reunía a los clanes a su alrededor, ya que los protegía de todos los males. El fuego alejaba Animales, espíritus y enfermedades. Daba luz y calor.

 

Este ritual esta en nuestro cerebro más arcaico. Está en nuestras células.
Cuando nos conectamos con el fuego sentimos esa sensación de seguridad, de alegría.

 

El sahumado nos recuerda también eso que fuimos, esa conexión con el fuego, con nuestro entorno, con nosotros mismos y la divinidad.

El humo nos enseña a elevarnos, a cambiar nuestra vibración, a sutilizarnos, para estar en armonía con nosotros y con todo lo que nos rodea.  


Marisu Mirosevic.

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